Artículo de Fernando Camacho
Nosotros, desde “No me ralles” nos quejamos mucho. A veces, yo el que más, podemos ser desesperantes porque opinamos demasiado. Sin embargo, respecto a la opinión, mi amigo Gragera ya expuso su opinión de lo que era la opinión (¡qué redundante!), en términos filosóficos, y fue respondido por mi amiga Migueles. Estará todo por el blog, busquen, es interesante. ¡Qué cosas dicen estos! ¿Cómo sabrán tanto? De eso vamos a hablar, ustedes y yo, tranquilamente, en estas líneas.
Verán, estamos en un momento de crisis política, por si no lo habían notado, Zapatero no se entiende con Rajoy, y aunque lo hace con Europa, tampoco termina de llevarse bien con el pueblo. De hecho, Willy Toledo en Salvados dijo que era de derechas.
Pero el problema no es está en nosotros, ha de quedar claro. No es que los políticos sean ahora ni mejores ni peores que antes, es que ahora lo sabemos. Ahora somos más gente en las universidades, miren las estadísticas, y las mujeres son mujeres como los hombres son hombres. Algo ha cambiado, ahora somos más cultos. Los debates de jóvenes sobre cine, música y literatura (ya sea en cómic o sobre Vargas Llosa) son atractivos. Ser culto también es hablar de la última de Scorsese, de la música de Fito o de las letras de Calamaro.
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Y somos más cultos gracias, en cierto modo, a que ahora es más fácil saber de arte, porque arte, amigos, también es la música de la radio y la que se baja de Internet, también son las películas que vemos en cinetube, también son los cómics que nos descargamos. Es más, tenemos una gran ventaja hoy en día, las artes se entrecruzan. “Braveheart”, “Gladiator” y el “Rey León” tienen una música preciosa. Dylan, Sabina y Serrat serán estudiados en las clases de lengua del futuro como poetas de la segunda mitad del siglo XX (y si no, no me cuadra) y, desde el final de la II Guerra Mundial (no estoy seguro, estas cosas las sabe mejor Carlos, el jefe) los libros llevan dibujos y se llaman cómics. Es más, hace nada ha salido una película sobre el cómic canadiense “Scott Pilgrim” (me encantó), en el cual, por si fuera poco, el protagonista toca el bajo en un grupo.
Por cierto, en cuanto al cine: Nadie duda que un libro es una obra de arte, solo faltaría. Pero hay más artes aparte de las clásicas. El cine también lo es. Creo que las madres que obligan a sus hijos a dejar de ver una película para leerse un libro cometen un error, las películas son también cultura. Los juegos de cámara son comparables a la pintura, los diálogos a la literatura escrita, las bandas sonoras no dejan de ser música, se le añade el calor humano o frío enfurecido de los actores (según el papel que les toque) y si se mezcla todo sale el cine. Hago una defensa firme de ello. Spielberg en “La lista de Schindler” es un Picasso, Tarantino en “Malditos bastardos” me puso la piel de gallina en la primera escena, en un diálogo compara a los judíos con las ratas y Nino Rota en “El Padrino” es Mozart. Basta ya de actuar como si el cine fuera un pasatiempo más, una sopa de letras o un crucigrama.
Y el mejor aliado del arte hoy en día es Internet. Gracias a Internet es facilísimo llegar al arte. Iván Ferrerio ha publicado las canciones de su último disco su página web, también lo hizo Radiohead, por cierto, y es uno de los artistas más respetados de nuestro amplísimo elenco de músicos. De hecho, “Picnic Extraterrestre”, que así se llama el susodicho disco, es, según Rolling Stone, el segundo mejor disco del año en castellano. Además, muchos tenemos el privilegio de publicar nuestros “poemas” en un blog para que lo vea todo un ciberespacio, es, en cierto modo, nuestra manera de ser artistas. Por si fuera poco, podemos mirar en Internet los acordes de prácticamente todas las canciones que queramos para poder tocarlas con nuestro grupo.
Si se aprueba la “Ley Sinde”, todos perderemos, incluidos los artistas. Las personas no podrán disfrutar del arte que emanan tantos, tantísimos, artistas, ya sea de música, de cine, de literatura, de fotografía… Y ellos perderán muchas cosas. Roberto Benigni perdería que mucha gente le diga “he llorado con el final de La vida es bella”, a Roberto Iniesta, le dirá menos gente que puso el rock urbano en castellano en otra dimensión, porque le escucharán menos personas. Y sin moverme de persona, Robe se perderá el placer y la satisfacción de que le diga un rockero por la calle “tronco, el otro día le dije a la churri “arráncate a cantar y dame algún motivo para gritarle al Sol que sigo estando vivo”, ella me dijo que “que soñaba con mi calavera, venía un perro y se la llevaba” y entonces nos fuimos “cerca del suelo, a la altura de su cintura”. Y eso, Robe, es una de las mejores sensaciones que se puede tener como escritor, no que te lean, si no que te usen como tú has usado a las palabras para librarte de tu rabia, para expulsar tu odio, para enamorar, para expresar quién eres en un autorretrato literario.
Si se prohíbe este delicioso matrimonio entre Internet y Arte, volveremos a la antigua decadencia de “los libros para los muy ricos”, nos prohibirán una parte de nosotros, una parte del cerebro se vendrá abajo y no seremos más que máquinas desarrollando cada día una vida convertida en software informático. El arte es arte y vivirá por siempre impregnado en las paredes del alma, en cada gesto bonito, en cada palabra dulce o en cada escena casera grabada en VHS. Y sobre todo, el arte nos hará libres sin pasar por una revolución y nos entregará una forma distinta de ser feliz. Y cuanto más arte haya al alcance de todos, más artistas saldrán, y esa es otra razón para que no salga la adelante la “ley sinde”, con minúsculas a posta, algunos, por simple admiración, queremos verlo, palparlo, oirlo, sentirlo y, por qué no decirlo, copiarlo.
más Fernan en http://unbohemioensevillaeste.blogspot.com/
y a Roberto Iniesta le quiero recordar algo...
jueves, 30 de diciembre de 2010
Manual para no convertir a las personas en máquinas: No a la Ley Sinde.
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9 comentarios:
Completamente de acuerdo con tu artículo Fernan.
gracias
me ha encantado lo que has escrito fernan, llevas toda la razón.
Internet es uno de los modos mas usados y más cómodos que tenemos los jóvenes para llegar al arte, y si esta ley es aprobada, perderemos todos.
un besito !
Eva.
Estimado Sr. Von Matterhorn, leo tu artículo por curiosidad, por ver que se cuece en tu cerebro y me gusta. Tienes una bonita forma de escribir y de recoger que puede suponer la ley sinde en nuestra sociedad, pero te falta ir un pelin más allá.
Es casi cierto todo lo que dices. No se puede estar de acuerdo con la ley Sinde, pero no porque nos vayan a arrebatar la cultura; ni mucho menos, sino por el modo arcaico y superficial que tiene de resolver el conflicto. ¿Qué conflicto? El eterno que existe entre usuario y artísta, entre usuario y discográfica, y ahí es donde falla la norma y donde veo un poco populista tu análisis.
La cultura no se va a acabar, no se va a mermar; el acceso a ella tampoco se va a ver limitado. Eramos cultos antes de aparecer seriesyonkis. Teníamos acceso a la música antes de taringa o similares.., ; la cuestión es que ésta norma sigue adoleciendo del mismo fallo de siempre. Mismas soluciones a distintos problemas. Seguimos con los mismos pantalones de cuando eramos chicos y por eso los tenemos apretados.
Señora Ministra que tanto sabe de cultura, plantee una ley donde hagamos pagar a un proveedor (sea cual sea) para acceder al contenido; al menos al contenido cuyo titular diga que hay que pagar para acceder, porque para eso está en su derecho.
Y señora Ministra, cree usted una ley donde beneficiemos al artista que no cobra por la reproducción de sus canciones. Entonces, Señora Ministra, usted será la Ministra de cultura.
En fin, gracias por tu artículo; tenía que dejar mi granito en este blog tan apañao que teneis.
Mi cultura se hubiera visto mermada, y mucho, ya que si hubiera salido adelante dejaría de ver películas en internet.
Antes de series yonkis éramos cultos, ahora, gracias a internet, más.
Alejandro Sanz, cuando se hechó atrás la Ley Sinde, puso en su twitter que los políticos de este país son unos cobardes por no sacar adelante una ley necesaria porque sea impopular.
Alguien debería recordarle a Alejandro Sanz que un político que aprueba leyes que el pueblo no apoya no es un valiente, es un dictador.
Fernan,guapo
Que tonteria, no se trata de ser cultos (acumular datos),se trata de ser reflexivos,de ser criticos y creativos,de tener la capacidad de articular respuestas y propuestas y eso no se consigue escuchando a extremoduro u otros grupos infantilodies para adolescentes ñoños de clase media, me opongo frontalmente a la Ley Sinde porque la cultura es la base sobre la que podemos construirnos y desarrollarnos plenamente sujetos activos de una sociedad y asi generar cultura nosotros mismos,pero aqui falla algo..todo el mundo lee..pero.. ¿que lee? El niño del pijama de rayas, Los hombres que no amaban a las mujeres, ¿Elpais? ¿El Abc? Y en la universidad que se aprende..a acumular conocimientos wikipedicos(sobre todo en las carreras de letras:ciencias politicas, Derecho, historia,etc) que solo te enseñan a usar desde una optica maquiavelica por un lado y servil por el otro,toma muchachito,aqui tienes un monton de conocimientos,vendelos al mejor postor y el te dira que hacer con ellos..Y bueno la reflexion que hace el autor de este articulo sobre las mujeres y los hombres y la hipotetica igualdad entre estos..es mas que ingenua..
¿Extremoduro te parece un grupo infantiloide? A mí desde luego no, de hecho me parece lo contrario. Además te estás quedando con lo que no es, da igual si lo que escuchas es extremoduro, Hannah Montanah o Serrat, el hecho es que por internet ahora va a ser más difícil.
No creo que ciencias políticas y derecho sean el tipo de carrera que tú dices, de hecho a mí me han enseñado justo lo contrario de lo que dices tú: por ejemplo nos han enseñado a leer más de dos periódicos, se llamen ABC o El País. Por cierto, dentro de ABC te recomiendo que leas a Antonio Burgos y dentro de El Mundo a Antonio Gala, El País, por otro lado, tiene a Javier Marías en su edición semanal.
Siguiendo con leer, ¿Qué más da qué leer? Cuanto más se lee, más conocimiento sobre leer se tiene: Cuando una niña lee a Moccia, es el primer paso para que se lea otra cosa y así sucesivamente hasta que se de cuenta que Moccia es sólo el primer eslabón para llegar a los libros buenos. Además, es cuestión de gustos. Que conste que yo me meto con este tipo de gente abiertamente, por cierto.
En cuanto a lo de las mujeres, es indudable que vamos progresando, ¿no?
Sin más, gracias por la aportación. ¡Te animo a escribir un artículo con tu opinión!
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