viernes, 12 de noviembre de 2010

haz turismo invadiendo un país

    Yo no soy nadie, absolutamente nadie, ya quisiera yo, por eso mis artículos y pensamientos normalmente van ligados al pensamiento de otros, los adapto y los ralato a mi manera. Para este título me han ayudado Celtas Cortos y su canción “haz turismo” (invadiendo un país, es barato y te pagan la estancia, dice)

     Verán, tengo la gran suerte de trabajar en este proyecto con mis amigos de clase, así que no solamente nos vemos en el estudio de grabación de Radiópolis (la radio de los ciudadanos), también nos vemos en la Universidad. El lunes pasado, en la clase de historia la profesora Rosillo nos daba cátedra sobre Corea del Norte y todo lo que tiene (o no tiene). Muchas veces por desgracia, otras por suerte, Rafa se sienta más o menos cerca de mí y nos parodiamos el uno al otro: El me dice lo bonitos que son mis pañuelos palestinos y yo le digo que ahora los niños son muy “modernitos”. Justo en el momento en el que hablaba de Corea, él me dijo sarcásticamente “mira, tus amigos comunistas torturando”. Aprovecha bien sus oportunidades, es un tipo inteligente.

            Yo empecé a pensar en cómo responder a tan certero ataque. Rápidamente medité sobre lo contrario, sobre qué hemos hecho el primer mundo para evitar eso; los ataques premeditados de mucha gente hacia los habitantes de la Tierra y la vergüenza que da el hecho de que son de tu misma especie. “Lo que tienen los dictadores es que aman a su país pero odian a sus ciudadanos”, dijo un día Berto Romero en Buenafuente. Por ejemplo, ¿Qué ha hecho Estados Unidos?

            Para combatir a Sadam, por ejemplo, estuvo, dos veces, de hecho, una trinidad que ha asolado el mundo durante las dos últimas décadas: Bush, su hijo y el espíritu de miedo que se queda donde ya no queda nada. También han estado en Afganistán, como nosotros, que no se nos olvide, y después de remover cielo y tierra tampoco han encontrado nada, al menos nada que no sea dinero.

            Nos contó la profesora que Irak es Irak porque a occidente se le metió en el sur de su anatomía que tres tribus totalmente opuestas se quedaran en un solo país, así no se tendrían que pelear con tres, es más, se pelearían entre ellos, y entre esa confusión el petróleo que allí se haya sería un poco más fácil de robar. Al grito de “dame pan y dime tonto” hemos cerrado los ojos para abrir nuestros depósitos.

            Ahora, Bush hijo dice en sus memorias que en la guerra de Irak el no medió nada, que no tuvo nada que ver y puso de excusa las armas de destrucción masiva. Ya empezábamos a andar por el siglo veintiuno, Corea del Norte se quedaba a la sombra de un mundial que nos robó un árbitro y el mundo hizo oídos sordos a la sórdida sapiencia de la perpetua tortura que allí se sufre. Armas de destrucción masiva, da la impresión de que para encontrar armas de destrucción masiva solamente habría que dar una patada en el suelo en la Corea fría.

            Decir que sufrimos de falta de valentía sería quedar honrosamente ante estos atentados a la existencia humana.

            Cada vez que abre la boca Bush sube el pan y encima nos miente, para España hay un tupido velo que cubre el Sahara, y nos queremos llevar estupendamente con Chávez para después dar en los colegios “Educación para la ciudadanía” o “Ética”. Qué paradoja.

            Pasó como medio minuto mientras meditaba. Rafa.-Le dije- ¿Qué es peor, que Corea torture o que Occidente lo admita? Él asintió con la cabeza dándome la razón, fue gratificante.

Fernan
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